Saturday, February 03, 2007

"Te matará una bomba nuclear"


Hoy simplemente voy a trascribir un texto que yo mismo escribí en respuesta al artículo de opinión publicado el 29/01/07 en el periódico "El Colombiano", responsabilizando al Ingeniero Hector Restrepo por la autoría del mismo.

El artículo en sí puede ser leído haciendo un click http://www.elcolombiano.com.co/BancoConocimiento/T/
te_matara_una_bomba_nuclear/te_matara_una_bomba_nuclear.asp?CodSeccion=53 ahí. (El link está partido en dos para conservar la estética de la página).

La razón por la cual publico este email en formato carta en mi Blog es porque al parecer al Ingeniero no le ha parecido pertinente contestar mi propuesta de una discusión cuasi sociológica... Así que la compartiré con ustedes para que lean el articulo del caballero y puedan enterarse por qué decidí escribir ésta respuesta.

Sólo eso, sigo esperando la respuesta del señor, cuando quiera él darla... por cierto, el formato de mi carta se hizo pelota cuando lo pasé aca al blogger, espero que se siga entendiendo lo que quise decir...

Saludos

Subject:
Artículo Periódico "El Colombiano" 29/01/07

Estimado Ingeniero Restrepo,

Me dirijo a usted como un simple pero ávido lector de "El Colombiano" en su versión digital, puesto a que en mi país no se consigue éste periódico en particular de otra manera (puesto que habito las pampas Argentinas y mi nacionalidad pertenece a sus tierras); y quería hacerle llegar a Usted un humilde comentario respecto a su artículo "Te matará una bomba nuclear", publicado en la sección editorial de dicho diario en la edición de la fecha.

Me parece válido en todo sentido manejarse con cierta acidez y cinismo para comunicar un punto particular como es la desigualdad evidente que acecha a nuestros pueblos (por nuestros entiendase del mundo entero) desde la imposición capitalista del primer concepto que nos puso en una escalonada de tratos desiguales, el de "países centrales" y "países periféricos". Y que hoy nos lleva a una desigualdad armamentística controlada por aquellos cuyos mezquinos intereses nisiquiera reportan al bien de su propia nación, sino al bien de las empresas que se saben directoras del futuro de su propio pueblo y, es mas, del pueblo ajeno.
Para plantear una mera interrogante ajena y no tanto al artículo en cuestión, que estoy seguro que no se le ha escapado a usted en el pasado, hoy día ¿qué son hoy las Naciones "desarrolladas" sino una red de múltiples empresas que buscan el beneficio de su capital en una competencia darwinística?
Pero volviendo a mi comentario acerca de su artículo, la desventaja que le encuentro es el estancamiento que sufre en el cinísmo que le he comentado; pues verá, me dejó con una sensación de que no estaba completo, al menos no en la forma en la cual yo lo hubiera esperado; esto es, la propuesta de una solución o alternativa que usted considere viable para detener esta fagocitación de los pueblos entre los pueblos mismos, "Homi homini lupus est", como diría aquel viejo pensador. Un augürio lamentable para la humanidad.

En mi opinión, la forma en la cual eligió terminar su columna de opinión "Bebamos y bailemos mientras tanto", aporta a la misma una lente latinoamericanista, que si bien es esperable (dado a que somos latinoamericanos, y nuestro punto de vista se acomoda a nuestra cultura), también responde a una estereotipación terrible.
Esta es: La del latinoamericano como un ser que acepta el futuro como es, que vive en el exceso porque el mañana será menos provechoso que el hoy, que acepta la mediocridad porque no busca la solución, y que purga sus penas mediante la alegría a corto plazo. Este estereotipo es tomado de la mayoría de los pensadores, filósofos, sociólogos, y psicólogos latinoamericanos, y lo vi reflejado en su conclusión, razón que me movilizó a darle esta humilde invitación al pensamiento crítico (que a nadie hace mal).
No olvide que en su artículo critica a la política internacional por poseer intereses a corto plazo. Yo creo que ésto va más allá: No es la política internacional la cual peca de ser cortoplacista, sino los hombres en general.

Desde los pueblos más humildes, pasando por los militantes de los partidos de izquierda tanto como de derecha hasta las clases más altas de la sociedad, es un atributo que le debemos a la cultura de la inmediatez; yo peco por impaciente también, porque crecí en el pleno desarrollo de la informatización y de la supercarretera de la información, al alcance de la mano del que pueda abonar una cuota mensual; por esto es que puedo observar que los resultados son demandados al instante, virtualmente a la misma velocidad a la cual se puede obtener un crédito bancario o la última edición del New York Times.


Demandamos la cultura del corto plazo desde los estratos más básicos de la sociedad; no nos manejamos ya por la antigua concepción del trabajo para hoy, y el pan para mañana. No nos interesa matarnos trabajando si no vamos a poder comer nosotros, aún cuando estemos asegurando el pan para nuestros hijos.
Por esta misma demanda, es que existe muy poca noticia del repudio de las políticas que adoptan hoy los gobiernos. Si apenas ahora que se nos estan acabando los años para revertir el calentamiento global y sus efectos eternos sobre el mundo, es cuando pensamos que tal vez tendríamos que instar a Estados Unidos a volver al Protocolo de Kyoto, cuando nunca tuvimos que haber permitido que se fuera.


Decía Keynes que "en el futuro todos estaremos muertos". ¿Entónces que?. Entonces dejemos a Keynes como influencia política de los economistas. Dejemos de hacer hoyos para taparlos; si Keynes decía que en el futuro todos moriremos, estoy seguro de que la base de su pensamiento era su própia doctrina, además de las vistas del rumbo que el mundo estaba tomando incluso en ese momento (del cual no nos alejamos mucho).
Keynes hablaba con razón, y con más razón deberíamos revertir su augurio. Dejemos que la muerte se acerque a nosotros en su debido tiempo, y hasta entonces debemos asegurar el mundo para aquellos que nos seguirán; sin caer en un utopismo socialista de masturbación mental, simplemente sigamos con la vida, que la vida nunca le ha hecho daño a nadie. Le agradezco se haya tomado el tiempo para leer esta opinión y espero que no deje de inspirarlo para seguir escribiendo, y sepa que cualquier respuesta será bienvenida.

Un afectuoso saludo,
Pablo Pecchinenda.