Thursday, December 20, 2007

Discurso de la Edad Dorada


Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados, y no porque en ellos el oro, que en esta nuestra edad de hierro tanto se estima, se alcanzase en aquella venturosa sin fatiga alguna, sino porque entonces los que en ella vivían ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío.
Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes: a nadie le era necesario para alcanzar su ordinario sustento tomar otro trabajo que alzar la mano y alcanzarle de las robustas encinas, que liberalmente les estaban convidando con su dulce y sazonado fruto. Las claras fuentes y corrientes ríos, en magnífica abundancia, sabrosas y transparentes aguas les ofrecían. En las quiebras de las peñas y en lo hueco de los árboles formaban su república las solícitas y discretas abejas, ofreciendo a cualquiera mano, sin interés alguno, la fértil cosecha de su dulcísimo trabajo. Los valientes alcornoques despedían de sí, sin otro artificio que el de su cortesía, sus anchas y livianas cortezas, con que se comenzaron a cubrir las casas, sobre rústicas estacas sustentadas, no más que para defensa de las inclemencias del cielo. Todo era paz entonces, todo amistad, todo concordia: aún no se había atrevido la pesada reja del corvo arado a abrir ni visitar las entrañas piadosas de nuestra primera madre; que ella sin ser forzada ofrecía, por todas las partes de su fértil y espacioso seno, lo que pudiese hartar, sustentar y deleitar a los hijos que entonces la poseían. Entonces sí que andaban las simples y hermosas zagalejas de valle en valle y de otero en otero, en trenza y cabello, sin más vestidos de aquellos que eran menester para cubrir honestamente lo que la honestidad quiere y ha querido siempre que se cubra, y no eran sus adornos de los que ahora se usan, a quien la púrpura de Tiro y la por tantos modos martirizada seda encarecen, sino de algunas hojas verdes de lampazos y yedra entretejidas, con lo que quizá iban tan pomposas y compuestas como van ahora nuestras cortesanas con las raras y peregrinas invenciones que la curiosidad ociosa les ha mostrado.
Entonces se declaraban los conceptos amorosos del alma simple y sencillamente, del mismo modo y manera que ella los concebía, sin buscar artificioso rodeo de palabras para encarecerlos.
No había la fraude, el engaño ni la malicia mezclándose con la verdad y llaneza. La justicia
se estaba en sus propios términos, sin que la osasen turbar ni ofender los del favor y los del interese, que tanto ahora la menoscaban, turban y persiguen. La ley del encaje aún no se había sentado en el entendimiento del juez, porque entonces no había qué juzgar ni quién fuese juzgado.
Las doncellas y la honestidad andaban, como tengo dicho, por dondequiera, sola y señera, sin temor que la ajena desenvoltura y lascivo intento le menoscabasen, y su perdición nacía de su gusto y propia voluntad. Y ahora, en estos nuestros detestables siglos, no está segura ninguna, aunque la oculte y cierre otro nuevo laberinto como el de Creta; porquea llí, por los resquicios o por el aire, con el celo de la maldita solicitud, se les entra la amorosa pestilencia y les hace dar con todos u recogimiento al traste. Para cuya seguridad, andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos.

De esta orden soy yo, hermanos cabreros (...)

Monday, July 30, 2007

Ostracismo: El dolor de ser ignorado

"Being ignored is dispiriting, even to someone who has a pretty darn good life. You feel like you don’t count. Imagine what it must feel like for a job seeker who’s been looking for a job for months, who works her butt off crafting a careful job application, and gets no response. Silence. As though she’s not even worth a rejection letter."



Hey, vos
Allá en la distancia
¿Puedes oírme?
¿Estas allí?

Se que es tarde
Asi que perdona mi persistencia
Pero estoy esperando
¿Te importa?

Asi que relajate
Deja de atacarme
Porque si miras dentro
Sueños no son cosas que me falten
Y lo único que busco
Una ultima oportunidad para hablar
Y no diria nada de esto
Si tan solo pudiera dormir

Hey, vos
Allá en la distancia, podrías mostrarme
Solo una seña
O una señal
De que después de todos
De todos estos años
Que me conoces
No estoy simplemente
Matando el tiempo

Asi que relajate
Deja de atacarme
Porque si miras dentro
Sueños no son cosas que me falten
Y lo único que busco
Una ultima oportunidad para hablar
Y no diría nada de esto
Si tan solo pudiera dormir...

Y mientras me recuesto por las noches
Construyendo castillos en el aire, sobre
Nuestras excusas y todas esas pequeñas mentiras
Y entonces miro hacia adentro
Y rezo que no me importe

No me importa... ¿no me importa?

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En lo personal, prefiero que me lastimen antes de que me ignoren. Ser amado u odiado es una respuesta satisfactoria (en ambos casos) en relación con ser ignorado, porque uno siente que importa lo suficiente como para provocar en el otro una reacción (de amor o de odio)... ser ignorado supone la propia inexistencia, la invalidación de los actos que uno mismo lleva a cabo.

Y es realmente el castigo mas doloroso que puede ser aplicado por un ser querido.

No soy un teólogo del ostracismo o la muerte social, solo puedo decir que el desbalance psíquico que provoca es peor que cualquier mal. Al menos un mal es una reacción a nuestra acción; esto es la misma nada, un agrio y descorazonado sentimiento del "no ser".

Lo que resta es ponerse de rodillas y rogar por obtener una reacción, cualquiera que sea. Rebajarse a menos que cualquier animal, porque la consecuencia de los actos pertenece al reino de lo natural, es tan básico como el sueño o la alimentación.

Carecer de reacción es carecer de reconocimiento social, es carecer de la propia existencia.

(Y duele como la concha del loro)

Tuesday, May 01, 2007

La delgada línea entre el odio y el amor

Una de las tempranas discípulas de Freud, Melanie Klein, acogió la tarea de aplicar la técnica del Psicoanálisis a los niños. Ella consideró su trabajo como una extensión natural de la teoría Freudiana, más que como una visión innovadora del psicoanálisis; aún así, se encontró con varias críticas de sus colegas psicoanalíticos. Y acertadamente, pues su trabajo está caracterizado por explicaciones fantásticas y especulativas acerca de la fantasía infantil.

Sin embargo, Klein trajo a la luz el lado "feo" del desarrollo infantil, pues vio en los niños una masa de enojo y de impulsos hostiles para con las madres cuando el infante no conseguía satisfacer sus necesidades. En esencia, el niño cruza constantemente la delgada línea entre el odio y el amor cuando sus necesidades son ignoradas o frustradas. En su trabajo, Klein trató de explicar éste proceso por el cual el infante busca reparar el daño de su hostilidad a su madre. De hecho, los títulos de sus dos obras más significativas "Envidia y Gratitud", y "Amor, Culpa y Enmendamiento" cuentan la historia casi tan bien como los escritos mismos.

Sin embargo, últimamente, las teorías de Klein que influenciaron la teoría de las relaciones objetales, pueden crear una grave disrrupción en la terapia psicoanalítica. No nos meteremos en ésto pues no hace al escrito en sí, pero en suma podemos decir que las relaciones psicoanalíticas necesitan de una figura "parental" envestida en el tratamiento, no una figura "maternal", pues esto puede basar la relación en una díada infantil, haciendo del terapeuta un simple "amigo a sueldo".

Jacques Lacan se dio cuenta de éste error y enseñó que el psicoanálisis debe envolver tres figuras: el cliente, el terapeuta y el inconsciente. Tal como un desarrollo infantil saludable requiere de la figura del padre para cortar de cuajo la ensimismación emocional del niño con la madre, el buen trabajo psicoterapéutico debe dejar que el inconsciente se levante entre el cliente y el terapeuta. Ésto quiere decir que el proceso psicoterapéutico siempre debe involucrar una "paternidad" simbólica, por el cual el cliente es conducido a reconocer y superar las ilusiones de identificación con los otros, y, en el proceso, a curar la agresión y hostilidad que suponen esas identificaciones.

Ésto explica no solo por qué los amigos y los "amantes" no pueden ser cliente y analista; sino también, y más importantemente para nosotros: la delgada línea entre el odio y el amor.

Por más implacentero que sea admitirlo, la sexualidad adulta se basa en su mayoría en las necesidades infantiles de ser recibido, aceptado, y satisfecho. Cuando una persona se siente intensamente recibida, aceptada y satisfecha, entonces "está enamorada". Pero en algún momento, esa intensidad se romperá. Éste rompimiento nisiquiera tiene que ser el resultado de una maligna negación; puede ser simplemente el resultado de una necesidad de atender otras obligaciones en el mundo, y, en la persona siendo intensamente negada, pueden surgir celos intensos. Asi que, mas allá de cómo suceda, cuando no se satisfacen esas necesidades primitivas, entonces el "amor" se transfigura en odio y agresión. Si no me creen, vayan a los juzgados familiares para observar el desagradable proceso del divorcio.

El mundo está lleno de relaciones rotas que comenzaron como un dulce amor y terminaron sumidas en odio y agresión.

Todo ésto nos previene de aceptar relaciones que no nos satisfagan (en consecuencia con los artículos que vienen publicándose), debido a que no es placentero enfrentarnos a dichas consecuencias, siendo las reparaciones imposibles de llevar a cabo si no tenemos la intención de continuar dicha relación.

El "amor"

La mayoría de la gente no se da cuenta, pero la versión común o popular del amor envuelve un sentimiento de "recepción". "Amo el chocolate" realmente significa "Disfruto obtener la experiencia del sabor del chocolate". Similarmente, "Te amo" comúnmente implica "Disfruto tocar tu cuerpo", o "Disfruto creer que me darás algún tipo de seguridad o protección", o "Disfruto tener sexo contigo" (o "Quiero tener sexo contigo"). Como resultado, en sus enseñanzas acerca del amor, Lacan describió el típico acto de amor como una "perversión polimorfa".

Que no los asusten las palabras. Ya saben lo que quiere decir perversión. "Polimorfo" significa simplemente "tener muchas formas". A través de ésto se expresa el cómo se busca el amor siempre en todos los lugares equivocados. Esto es que buscamos satisfacción en todas las varias partes titilantes del cuerpo, pero nunca encontramos lo que buscamos.

Lo que "realmente buscamos" es algo que todos experimentamos como dolorosamente ausente de nuestra vida: algún sentido confortable de pertenencia y aceptación absoluta. Aquellos que tienen suerte, obtienen una sensación de ésto cuando son bebes, bajo la protección de sus padres. Pero el sentimiento es fracturado más de la cuenta por fallos empáticos por parte de los padres, y se pierde enteramente de la experiencia sensitiva ordinaria cuando los niños comienzan a crecer en edad e independencia y se instala la percepción de nuestra esencial mortalidad y soledad humanas.

Alguna gente pasa de un "compañero" a otro por sobre la superficie del dolor existencial, como una piedra patinando sobre el agua. Mientras este por sobre la superficie, es perfectamente felíz; pero cuando un affair termina, y se vienen para abajo con todo el peso de la gravedad, se desesperan por el próximo salto, a veces hasta buscando un nuevo compañero en el funeral del antiguo. Aún así, de un momento a otro, la piedra pierde vitalidad, y con un zambullido final cae en las profundidades de la tribulación.

Lacan señala que mientras que el "amor" - o sea, en su forma común y popular - es, en esencia, un perseguir fútil tras algo que no existe, sin embargo existe un amor detras de éste "hacer el amor", un amor que existe tras las bastedades y limitaciones, y que envuelve un cierto éxtasis del ser, como materia del alma, no del cuerpo. La ironía es que en el común acto de hacer el amor, pensamos que sabemos lo que queremos, pero resulta ser una ilusión, mientras que éste otro amor toca una experiencia real de saber que no queremos nada. Es algo como místico, según reconoce Lacan.

Ahora bien, Lacan no lo pone de ésta forma, pero la diferencia entre éstos dos tipos de amor - el amor "común" y el verdadero amor (o el amor real) - pueden ser concebidos como una diferencia entre dar y recibir.

Nótese bien que el "dar", no se refiere al mero compartir de objetos o riquezas; se refiere a la expresión de profundas cualidades emocionales como la paciencia, mansedumbre, compasión, clemencia, y entendimiento.


Ésto también sirve para mostrar el "amor" de aquellos que nos "aman": padres que nos protegen, "amantes" que nos hacen sentir recibidos, animales que jamás nos amenazan. Pero ¿podemos amar a aquellos que nos enojan, nos irritan, nos obstruyen, nos enfurecen... nos odian?

Tan shockeante como pueda parecer, la mayoría de los que clamamos estar "amando", no nos damos desinteresadamente. Por el contrario, estamos dirigiéndonos a un deseo psicológico encubierto de evitar sentirnos abandonados. La aparente generosidad del "amor" común es mas un acto de bravuconería que de amor real.

Enfrentemonos con la realidad; no existe el dar sin recibir, sin embargo no estamos hablando aquí de cuestiones meramente materiales. Todos intentamos satisfacer nuestro propio deseo de no sentirnos abandonados, y ¿qué mejor que con alguien que nos haga sentir bienvenidos y que nos otorgue una real comprensión de nuestro ser?.

No comparemos el amor real con el amor de algunos famosos por la historia por su "desinterés material", ellos también recibieron: recibieron la satisfacción por medio de la satisfacción del otro. Así, el amor real bien puede estar cubierto de "amor común", siempre y cuando se desvíe de la chabacanería materialista y nos impulse hacia la plenitud del existir.

Recuerden que, como menciona el articulo anterior, la auto satisfacción es crucial para alcanzar dicho amor; no existe el querer ayudar a alguien a alcanzar la plenitud si creemos que no podrá devolvernos eso mismo.

Wednesday, April 25, 2007

Cupido empetrolado

Surge éste texto como una recolección de pensamientos intempestivos entre la vuelta a mi casa de la Facultad con el Colectivo 29 y el Tren.
Ha sido de gran inspiración una conversación que tuve días atrás con una persona que estimo en demasía; además de mi experiencia personal. Tengan en cuenta que hablo desde mi experiencia en todo momento.

Sin mas preámbulos, les doy paso a lo que mi mente recolectó en el transporte público

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El mismo existir rutinado del diario despertar presupone en nuestra subconsciencia efervescente el concepto de experiencia a través de la experimentación. No es tan facil corregir, para el animal humano, los eventuales errores de los cuales multiples veces no se considero victima (nunca lo es) sino victimario, castigador de terceros mediante su misma personus (recordando la raiz griega de máscara teatral).
Es la constancia de nuestros (malos) habitos los que nos configura las respuestas habituales por los que nuestros castigados nos reconocen con nombre y apellido adjetivos.
Desconocemos casi totalmente el circulo de fuego que crece bajo nosotros, que calienta nuestro ambiente y nos obliga a la coexistencia; de la misma forma que nos vemos obligados a reconocer nuestro reflejo en el espejo, siendo insufribles inquisidores de nuestra naturaleza externa.

Esta máscara, a veces mas y otras veces menos decorada, es simplemente la forma más util por la cual intentamos enfrentarnos al diario existir y coexistir en medio de los caminos de otros entes sociales que, como nosotros, buscan la supervivencia mental en la vinculacion permanente, entretejiendo asi las intrincadas telarañas socioculturales por las cuales nos distinguimos como especie. Pero, volviendo a llevar las mismas al escrutinio microscópico a nivel intereactivo personal, la familiar máscara que desplegamos en sociedad sólo se nos revelará disfuncional cuando una de nuestras víctimas nos la señale; por eso es inaplicable el concepto masturbatorio de auto-victimización; presuponiendo la sanidad mental del victimario, no haría propia una máscara que no le llevara a un aceptable nivel de satisfacción social.
Nisiquiera es aceptable otra que la insatisfacción personal a largo plazo de la misma máscara que adoptamos; he aquí el punto de amarre con la pasada advertencia de nuestra víctima, nada tiene de revelador que mutilemos la conciencia de nuestros allegados, excepto por la moral...

Pueden decirse varias cosas de la condición humana, pero el insulto más gravoso es suponer que el hombre es un animal moral.
Desde su invención, no puede figurarse a la moral como otra cosa que una gran mancha petrolífera en el plumaje natural del ser. No somos paridos embebidos en petroleo; pero es, a través de la socialización, la primer actividad a la que nos someten.

Sólo la moralina y el sentido de justicia poética que acarrea un proceso como el amor (y el amor moralizado) puede engañarnos a pensar que tenemos algún motivo para cambiar.

Repito: Sólo el verdadero auto mutilamiento que provoca el sentimiento de inadecuación social personal es motivo suficiente y necesario para producir un quiebre en la arraigada fundación de nuestra dichosa máscara.
Cualquier otro sentimiento de cambio en nosotros es producto de la masturbación mental moral; ¿por qué vamos a cambiar nuestro rol si nuestro fatum es su constructo, y hacia él nos dirigimos sin remordimientos?, si nos sentimos bien adaptados al ambiente y en beneficio constante con él ¿cuál es la necesidad de cambiar una estrategia que funciona?. ¿El contento del otro?. No, amigos empetrolados, para contentar al otro primero tenemos que contentarnos a nosotros mismos; cualquier cambio que no tenga a nosotros mismos como motivo, no es más que la colocación de una mascarilla sobre la original.

Éste supositorio moral se resquebrajará al poco tiempo y se romperá de la misma manera que nuestra desinteresada propuesta de cambio, tan levemente llamada "promesa".

Seamos conscientes, la natura nos exige el empirismo personal, una victoria está formada sobre varios fracasos.

Saturday, February 03, 2007

"Te matará una bomba nuclear"


Hoy simplemente voy a trascribir un texto que yo mismo escribí en respuesta al artículo de opinión publicado el 29/01/07 en el periódico "El Colombiano", responsabilizando al Ingeniero Hector Restrepo por la autoría del mismo.

El artículo en sí puede ser leído haciendo un click http://www.elcolombiano.com.co/BancoConocimiento/T/
te_matara_una_bomba_nuclear/te_matara_una_bomba_nuclear.asp?CodSeccion=53 ahí. (El link está partido en dos para conservar la estética de la página).

La razón por la cual publico este email en formato carta en mi Blog es porque al parecer al Ingeniero no le ha parecido pertinente contestar mi propuesta de una discusión cuasi sociológica... Así que la compartiré con ustedes para que lean el articulo del caballero y puedan enterarse por qué decidí escribir ésta respuesta.

Sólo eso, sigo esperando la respuesta del señor, cuando quiera él darla... por cierto, el formato de mi carta se hizo pelota cuando lo pasé aca al blogger, espero que se siga entendiendo lo que quise decir...

Saludos

Subject:
Artículo Periódico "El Colombiano" 29/01/07

Estimado Ingeniero Restrepo,

Me dirijo a usted como un simple pero ávido lector de "El Colombiano" en su versión digital, puesto a que en mi país no se consigue éste periódico en particular de otra manera (puesto que habito las pampas Argentinas y mi nacionalidad pertenece a sus tierras); y quería hacerle llegar a Usted un humilde comentario respecto a su artículo "Te matará una bomba nuclear", publicado en la sección editorial de dicho diario en la edición de la fecha.

Me parece válido en todo sentido manejarse con cierta acidez y cinismo para comunicar un punto particular como es la desigualdad evidente que acecha a nuestros pueblos (por nuestros entiendase del mundo entero) desde la imposición capitalista del primer concepto que nos puso en una escalonada de tratos desiguales, el de "países centrales" y "países periféricos". Y que hoy nos lleva a una desigualdad armamentística controlada por aquellos cuyos mezquinos intereses nisiquiera reportan al bien de su propia nación, sino al bien de las empresas que se saben directoras del futuro de su propio pueblo y, es mas, del pueblo ajeno.
Para plantear una mera interrogante ajena y no tanto al artículo en cuestión, que estoy seguro que no se le ha escapado a usted en el pasado, hoy día ¿qué son hoy las Naciones "desarrolladas" sino una red de múltiples empresas que buscan el beneficio de su capital en una competencia darwinística?
Pero volviendo a mi comentario acerca de su artículo, la desventaja que le encuentro es el estancamiento que sufre en el cinísmo que le he comentado; pues verá, me dejó con una sensación de que no estaba completo, al menos no en la forma en la cual yo lo hubiera esperado; esto es, la propuesta de una solución o alternativa que usted considere viable para detener esta fagocitación de los pueblos entre los pueblos mismos, "Homi homini lupus est", como diría aquel viejo pensador. Un augürio lamentable para la humanidad.

En mi opinión, la forma en la cual eligió terminar su columna de opinión "Bebamos y bailemos mientras tanto", aporta a la misma una lente latinoamericanista, que si bien es esperable (dado a que somos latinoamericanos, y nuestro punto de vista se acomoda a nuestra cultura), también responde a una estereotipación terrible.
Esta es: La del latinoamericano como un ser que acepta el futuro como es, que vive en el exceso porque el mañana será menos provechoso que el hoy, que acepta la mediocridad porque no busca la solución, y que purga sus penas mediante la alegría a corto plazo. Este estereotipo es tomado de la mayoría de los pensadores, filósofos, sociólogos, y psicólogos latinoamericanos, y lo vi reflejado en su conclusión, razón que me movilizó a darle esta humilde invitación al pensamiento crítico (que a nadie hace mal).
No olvide que en su artículo critica a la política internacional por poseer intereses a corto plazo. Yo creo que ésto va más allá: No es la política internacional la cual peca de ser cortoplacista, sino los hombres en general.

Desde los pueblos más humildes, pasando por los militantes de los partidos de izquierda tanto como de derecha hasta las clases más altas de la sociedad, es un atributo que le debemos a la cultura de la inmediatez; yo peco por impaciente también, porque crecí en el pleno desarrollo de la informatización y de la supercarretera de la información, al alcance de la mano del que pueda abonar una cuota mensual; por esto es que puedo observar que los resultados son demandados al instante, virtualmente a la misma velocidad a la cual se puede obtener un crédito bancario o la última edición del New York Times.


Demandamos la cultura del corto plazo desde los estratos más básicos de la sociedad; no nos manejamos ya por la antigua concepción del trabajo para hoy, y el pan para mañana. No nos interesa matarnos trabajando si no vamos a poder comer nosotros, aún cuando estemos asegurando el pan para nuestros hijos.
Por esta misma demanda, es que existe muy poca noticia del repudio de las políticas que adoptan hoy los gobiernos. Si apenas ahora que se nos estan acabando los años para revertir el calentamiento global y sus efectos eternos sobre el mundo, es cuando pensamos que tal vez tendríamos que instar a Estados Unidos a volver al Protocolo de Kyoto, cuando nunca tuvimos que haber permitido que se fuera.


Decía Keynes que "en el futuro todos estaremos muertos". ¿Entónces que?. Entonces dejemos a Keynes como influencia política de los economistas. Dejemos de hacer hoyos para taparlos; si Keynes decía que en el futuro todos moriremos, estoy seguro de que la base de su pensamiento era su própia doctrina, además de las vistas del rumbo que el mundo estaba tomando incluso en ese momento (del cual no nos alejamos mucho).
Keynes hablaba con razón, y con más razón deberíamos revertir su augurio. Dejemos que la muerte se acerque a nosotros en su debido tiempo, y hasta entonces debemos asegurar el mundo para aquellos que nos seguirán; sin caer en un utopismo socialista de masturbación mental, simplemente sigamos con la vida, que la vida nunca le ha hecho daño a nadie. Le agradezco se haya tomado el tiempo para leer esta opinión y espero que no deje de inspirarlo para seguir escribiendo, y sepa que cualquier respuesta será bienvenida.

Un afectuoso saludo,
Pablo Pecchinenda.

Wednesday, January 10, 2007

Poscapitalismo: La necesidad de un paradigma Schumpeteriano en Latinoamerica


Auguriando un futuro cercano, el mandatario Venezolano esta condenado al fracaso por la aplicación del utópico socialismo que tiene una historia de puro fracaso por la condena del mismo al capitalismo y a la democracia en pos de la "equidad" social y económica predicada por Karl Marx y aplicada al campo de la realidad por ávidos lectores de propuestas ilusorias que buscan conjurarlas sin ser desmoldadas y sin agregar su propia inventiva y perspectiva realista a las mismas.


A continuación, y sin precedentes en este blog (no espero que haya muchas entradas de este tipo) procedere a dejarlos con un texto redactado por Diego Fernandez Gómez, intelectual colombiano que escribió una columna de opinión en el periódico "El Colombiano" edición de hoy (10 de Enero de 2007) titulada "Poscapitalismo: Chavez y la Nueva Izquierda".


La comparto con quien quiera leerla porque refleja mi opinión y la lleva a un escalón superior, el de la autoreflexión y de la propuesta de soluciones al menos en teoría para otra teoría condenada al fracaso como lo es la política de Izquierda. Espero les parezca tan esclarecedor y positivo como me pareció a mi y otorgue, que es lo que me parecio mas significativo y la razon mas importante por la cual me llamo la atencion el texto y me parece que es merecedor de ser leido, es la perspectiva latinoamericanista y de endo-observación que aplica el autor.


Ya sin mas, los dejo con el texto


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El análisis económico de Carlos Marx revolucionó el pensamiento económico y social y marcó profundamente el desarrollo de la humanidad desde la aparición del Manifiesto Comunista en 1848 hasta la caída del "imperio" soviético en 1990. Su análisis explicaba que la producción de bienes y servicios en la sociedad dependía de dos factores: capital y trabajo (la tierra se incluye en el capital), señalando que la disparidad en las relaciones de poder hacen que las rentas del trabajo se las apropie el tenedor del capital. A ese sistema de producción lo denominó, "El Capitalismo".


De su crítica se derivaron las propuestas comunistas de abolir la propiedad privada con un estado totalitario y también las socialdemócratas de darle una función social a la propiedad y tener un estado de bienestar, regulador y controlador de abusos de poder del capital y que distribuyera la riqueza. Aun las economías más liberales introdujeron y mantienen reformas derivadas de la discusión marxista.


¿Pero qué pasa si la producción no depende sólo de capital y trabajo, sino además del conocimiento, de las capacidades humanas, de la innovación, del emprendimiento? Si esto ocurre, el análisis marxista pierde validez general y capacidad para explicar el desarrollo y la transformación social, quedando sólo como una explicación de los fenómenos de abuso de poder en la relación Capital-Trabajo. Por lo tanto, si es la capacidad el hombre de crear nuevas cosas y organizar esquemas productivos lo que explica la generación de bienestar y con ellos los niveles de bienestar y desarrollo, el análisis estático de relaciones capital trabajo es insuficiente y sobre todo inexacto. Más allá de eso, lo que nos dice es que ya no estamos en un mundo capitalista, indica que estamos en un mundo poscapitalista en el que el capital no es el asunto clave y entramos a la sociedad del conocimiento, de la innovación. Lo que se ha llamado "la tercera ola".


Luego de la revolución agrícola hace seis mil años y de la industrial hace doscientos, desde finales del siglo diecinueve se empezó una nueva fase basada en el conocimiento y el emprendimiento. Los primeros en avizorarla fueron Veblen y Schumpeter a comienzos del siglo veinte. Ambos señalaron que el conocimiento y los emprendedores serían quienes trasformarían la sociedad. Así ocurrió, y los países que aún estamos en el subdesarrollo es porque tenemos déficit de ambos.


La incapacidad de la Unión Soviética de reconocer este fenómeno la llevó a su colapso. Por el contrario, la capacidad de Deng Shiao Ping de reconocerlo es lo que tiene a China en el actual proceso de transformación. En Latinoamérica los viejos mitos, la cultura hacendaria y rentista, la aversión al empresarismo* y la escasa generación de conocimiento luego de la captura de las universidades por el viejo marxismo, nos tiene atrancados y enredados soñando todavía con caudillos populistas que resuelvan los problemas mágicamente. Esta situación ha llevado a paradojas como la de ver a la vieja izquierda unida a los latifundistas e industriales monopolistas luchando contra el TLC y la reforma liberal. La vieja izquierda terminó siendo una nueva derecha.


A todos los de la vieja izquierda, desde Chávez hasta las Farc les está pasando lo que les ocurrió a los soldaditos japoneses que se quedaron en islas deshabitadas del Pacífico sin que nadie les hubiera avisado que la guerra había terminado. Siguen peleando con el capital y en el caso de Chávez, estatizando la propiedad, y no se han enterado que el asunto es la capacidad de aprendizaje y transformación de las capacidades sociales, que generen las dinámicas de inclusión social y equidad. Capital hay bastante disponible. Necesitamos una nueva izquierda, de un socialismo schumpeteriano, empresarista, de pensamiento holista y sistémico, innovador, capaz de creer en la bondad humana y no sólo en la mezquindad precapitalista. Chávez es como si la película se hubiera vuelto atrás cinco décadas.


*En el artículo del lunes 8 de mayo de 2006, Héctor Mejía decía que lo habían insultado diciéndole "empresario".