Saturday, December 20, 2008

¿Por qué leer a los Clásicos?


Por Italo Calvino

1. Los clásicos son esos libros de los cuales se suele oír decir: «Estoy releyendo...» y nunca «Estoy leyendo...».
Es lo que ocurre por lo menos entre esas personas que se supone «de vastas lecturas»; no vale para la juventud, edad en la que el encuentro con el mundo, y con los clásicos como parte del mundo, vale exactamente como primer encuentro.

El prefijo iterativo delante del verbo «leer» puede ser una pequeña hipocresía de todos los que se avergüenzan de admitir que no han leído un libro famoso. Para tranquilizarlos bastará señalar que por vastas que puedan ser las lecturas «de formación» de un individuo, siempre queda un número enorme de obras fundamentales que uno no ha leído.
Quien haya leído todo Heródoto y todo Tucídides que levante la mano. ¿Y Saint-Simon? ¿Y el cardenal de Retz? Pero los grandes ciclos novelescos del siglo XIX son también más nombrados que leídos. En Francia se empieza a leer a Balzac en la escuela, y por la cantidad de ediciones en circulación se diría que se sigue leyendo después, pero en Italia, si se hiciera un sondeo, me temo que Balzac ocuparía los últimos lugares. Los apasionados de Dickens en Italia son una minoría reducida de personas que cuando se encuentran empiezan enseguida a recordar personajes y episodios como si se tratara de gentes conocidas. (...)

(...) leer por primera vez un gran libro en la edad madura es un placer extraordinario: diferente (pero no se puede decir que sea mayor o menor) que el de haberlo leído en la juventud. La juventud comunica a la lectura, como a cualquier otra experiencia, un sabor particular y una particular importancia, mientras que en la madurez se aprecian (deberían apreciarse) muchos detalles, niveles y significados más. Podemos intentar ahora esta otra definición:

2. Se llama clásicos a los libros que constituyen una riqueza para quien los ha leído y amado, pero que constituyen una riqueza no menor para quien se reserva la suerte de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para saborearlos.(...)


3. Los clásicos son libros que ejercen una influencia particular ya sea cuando se imponen por inolvidables, ya sea cuando se esconden en los pliegues de la memoria mimetizándose con el inconsciente colectivo o individual.

Por eso en la vida adulta debería haber un tiempo dedicado a repetir las lecturas más importantes de la juventud. Si los libros siguen siendo los mismos (aunque también ellos cambian a la luz de una perspectiva histórica que se ha transformado), sin duda nosotros hemos cambiado y el encuentro es un acontecimiento totalmente nuevo.

Por lo tanto, que se use el verbo «leer» o el verbo «releer» no tiene mucha importancia. En realidad podríamos decir:

4. Toda relectura de un clásico es una lectura de descubrimiento como la primera.

5. Toda lectura de un clásico es en realidad una relectura. La definición 4 puede considerarse corolario de ésta:

6. Un clásico es un libro que nunca termina de decir lo que tiene que decir.Mientras que la definición 5 remite a una formulación más explicativa, como:

7. Los clásicos son esos libros que nos llegan trayendo impresa la huella de las lecturas que han precedido a la nuestra, y tras de sí la huella que han dejado en la cultura o en las culturas que han atravesado (o más sencillamente, en el lenguaje o en las costumbres).

8. Un clásico es una obra que suscita un incesante polvillo de discursos críticos, pero que la obra se sacude continuamente de encima.


9. Los clásicos son libros que cuanto más cree uno conocerlos de oídas, tanto más nuevos, inesperados, inéditos resultan al leerlos de verdad

10. Llámase clásico a un libro que se configura como equivalente del universo, a semejanza de los antiguos talismanes.

11. Tu clásico es aquél que no puede serte indiferente y que te sirve para definirte a ti mismo en relación y quizás en contraste con él.

12. Un clásico es un libro que está antes que otros clásicos; pero quien haya leído primero los otros y después lee aquél, reconoce enseguida su lugar en la genealogía.

13. Es clásico lo que tiende a relegar la actualidad a la categoría de ruido de fondo, pero al mismo tiempo no puede prescindir de ese ruido de fondo.

14. Es clásico lo que persiste como ruido de fondo incluso allí donde la actualidad más incompatible se impone.

Wednesday, December 17, 2008

La improvisación de un cuento: "El Espejo"


Surge como impulso sin plan, el siguiente relato que titule "El Espejo" a ultimo momento:

No era el medio dia ni la media noche, mas bien aquél momento que sabe detenerse en el tiempo antes que un día ya no lo sea, y las manecillas se arrastren pesadamente hacia el precipicio de un nuevo amanecer.

Me encontraba yo vacío de pensamientos, cualquiera podria haberlo notado si hubiera preferido la interacción humana y no el frio de un monitor que empapa mi silueta de un debil blancor. Empostrado en mi cubiculo voluntario, lejos de aquél otro cubiculo que ocupaba por la mayor parte del día, ya comodo para posteriormente sucumbir a mis recuerdos en aquel tercer cubiculo que permite a todos reducir nuestras funciones biológicas al servicio de la fantasía; allí fue donde lo ví.

Por primera vez, nunca antes se había presentado un momento tan revelador y fugaz, tan corporeo e incorporeo a la vez. Recuerdos invadieron mi mente, la silueta presente frente a mí no sabía mas que moverse hacia los lados. Solamente distinguible por el mismo blancor de aquel monitor que ahora consideraba como un cobijo frente a la terrible visión que mis ojos presenciaban. A no mas de un metro, tal vez dos, mi padre observaba desde la polvora de sus ojos la representación de un hijo que nunca creció hasta que para él ya fué demasiado tarde. "Que quieres?" - pregunté atonito. "Juzgarte" -respondió inmutable, y procedió- "Tal vez no fuiste tu quien volcó sobre mi oído la libertad de la ponzoña; mas no dejas de ser quien debe ser lider a falta de uno mejor".

Transformabame, a medida que se sucedían las palabras, en un ser para mi extraño. Mis manos perdían definición y ya no podía continuar escribiendo, retorciendome, pidiendo ayuda con la voz de mi cabeza por lo que procedía frente a los ojos de mi mente. Promesas incumplidas, y nada más. Deseos truncados, y nada más. Novelas reescritas, y nada más. "Caronte, llevame contigo" - atine a decir - "Mas no me quites la vida, salvame de deberte razones; tu no eras yo ni yo era tu, y nunca será así. Tal vez pretendas más de lo que te debes."

Mis manos sudaban con cada palabra -nunca fui bueno para esto- mi lengua entrecortada parecia atiborrarse de otras distintas que expresaban cada una su individualidad, mi garganta se cerraba como la horca que se estira sobre el condenado. La figura se dio la vuelta, palida y radiante, sus jovenes facciones no prestaban atisbos de sentimientos ni al más ávido observador. El mundo dejo de existir cuando su mirada se encontro con la mia; y de repente caí. Ya no había nadie, ni a un metro ni más. La soledad inexplicable que invadió mi corazón apenas puedo, querido lector, plasmarla confesando el desierto que expectoraba mi garganta.

Miraba entonces al vacio de la oscuridad, las paredes se cerraban sobre mí, y la blanquecina luz seguia alli, bañando mi silueta con la misma frialdad. Un destello de esos que con frecuencia ocurren sobre las superficies vidriadas me permitio ver mi contorno y el palido brillo de mis propios ojos. "Que quieres?" - pregunté atonito.


R.I.P. Papá 14/12/2007

Friday, December 12, 2008

Recurso sentimental al servicio de la variedad

Hoy en soledad me siento para escribir un nuevo aporte al tan abandonado comunicador de mis jardines y frutos.

Pienso en que escribir; tal vez deba mencionar el efecto que posee en mi la extraña pero acertada melodia que, con precision matematica, expresa profundas sensaciones que yo mismo no estoy seguro de tener la capacidad de explicar o expresar en palabras, al menos no sin miedo a sucumbir bajo su peso.

Tal vez deba mencionar directamente las plumas grises que adornan mi capacidad de ser hoy en este mundo. Tal vez deba omitirlo todo y confesar con desanimo como este tema de escribir no es mas que un desterrado pasatiempoo y que tal vez nunca posea el conocimiento necesario suficiente como para hacerlo en un nivel analogico (esto ustedes no lo saben).

Tal vez deba mencionar la insistencia de Morfeo sobre las persianas que abren las ventanas de mi lluviosa realidad. Desde un estado cuasi hipnotico redacto estas oraciones, sin nada que decir, sin ningun mensaje que dejar, sin una experiencia que transmitir, sin una estructura que desestructure y reestructure. Si, tal vez deba mencioanr el estado cuasi hipnotico de mi existir biologico que se resiste frente a la tarea mecanica de encontrar con mi piel las mas frias puntuaciones plasticas de un teclado que se extiende y se aleja de los propositos de mi palabra..

Paso entonces a darle la palabra a la verdad de la situacion:















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