Monday, July 30, 2007

Ostracismo: El dolor de ser ignorado

"Being ignored is dispiriting, even to someone who has a pretty darn good life. You feel like you don’t count. Imagine what it must feel like for a job seeker who’s been looking for a job for months, who works her butt off crafting a careful job application, and gets no response. Silence. As though she’s not even worth a rejection letter."



Hey, vos
Allá en la distancia
¿Puedes oírme?
¿Estas allí?

Se que es tarde
Asi que perdona mi persistencia
Pero estoy esperando
¿Te importa?

Asi que relajate
Deja de atacarme
Porque si miras dentro
Sueños no son cosas que me falten
Y lo único que busco
Una ultima oportunidad para hablar
Y no diria nada de esto
Si tan solo pudiera dormir

Hey, vos
Allá en la distancia, podrías mostrarme
Solo una seña
O una señal
De que después de todos
De todos estos años
Que me conoces
No estoy simplemente
Matando el tiempo

Asi que relajate
Deja de atacarme
Porque si miras dentro
Sueños no son cosas que me falten
Y lo único que busco
Una ultima oportunidad para hablar
Y no diría nada de esto
Si tan solo pudiera dormir...

Y mientras me recuesto por las noches
Construyendo castillos en el aire, sobre
Nuestras excusas y todas esas pequeñas mentiras
Y entonces miro hacia adentro
Y rezo que no me importe

No me importa... ¿no me importa?

==

En lo personal, prefiero que me lastimen antes de que me ignoren. Ser amado u odiado es una respuesta satisfactoria (en ambos casos) en relación con ser ignorado, porque uno siente que importa lo suficiente como para provocar en el otro una reacción (de amor o de odio)... ser ignorado supone la propia inexistencia, la invalidación de los actos que uno mismo lleva a cabo.

Y es realmente el castigo mas doloroso que puede ser aplicado por un ser querido.

No soy un teólogo del ostracismo o la muerte social, solo puedo decir que el desbalance psíquico que provoca es peor que cualquier mal. Al menos un mal es una reacción a nuestra acción; esto es la misma nada, un agrio y descorazonado sentimiento del "no ser".

Lo que resta es ponerse de rodillas y rogar por obtener una reacción, cualquiera que sea. Rebajarse a menos que cualquier animal, porque la consecuencia de los actos pertenece al reino de lo natural, es tan básico como el sueño o la alimentación.

Carecer de reacción es carecer de reconocimiento social, es carecer de la propia existencia.

(Y duele como la concha del loro)